sábado, 18 de febrero de 2012

Blancanieves

Había una vez una reina que tenía un espejito mágico, un espejito que contestaba cualquier pregunta.
Pero la reina hacía una sola pregunta, que era:
- ¿No soy acaso la más hermosa del reino?
Y el espejito contestaba:
- No, la princesa Blancanieves es más hermosa.
- Quiero ser la más hermosa -dijo la reina.
Y mandó a Blancanieves al bosque para que se perdiera.
Pero Blancanieves no se perdió, porque tuvo la suerte de encontrar a los siete enanitos. Y con ellos vivía muy feliz.
Hasta que, un día, la reina supo que la princesita no se había perdido. Entonces fue a visitarla disfrazada y le convidó una manzana que estaba envenenada.
Cuando los enanitos llegaron y encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, creyeron que estaba muerta, y la pusieron en una caja de cristal para llevarla al bosque.
¡Pobres enanitos! Estaban tan tristes que no vieron que un hermoso príncipe los seguía. Hasta que el príncipe se acercó y les pidió permiso para acercarse a Blancanieves.
¡Cuando la abrazó, ocurrió algo que nadie esperaba! Ocurrió que Blancanieves, que sólo estaba desmayada, despertó de su desmayo. Y al ver al príncipe se enamoró al instante de él. Como el príncipe también estaba enamorado, se casaron y vivieron felices por siempre.

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